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ESTRATEGIA OPERATIVA

A partir de los años 80 toma gran fuerza un movimiento que plantea que la base del dominio competitivo se ubica al interior de las firmas, en especial en el manejo de los procesos productivos y en la administración de la fuerza de trabajo, lo que ha dado lugar a una combinación de calidad, productividad y precio de indudable poder.

Como parte de esta corriente, se ha articulado un amplio cuestionamiento hacia las formas convencionales de la planeación estratégica por su desfase de la acción y contra las viejas organizaciones que se califican como burocráticas, autoritarias, faltas de comunicación, etc., por lo que se marca la necesidad de un cambio fundamental.

Así, se constituye todo un culto con la explosión de libros, cursos y propuestas sobre las calidades, reingeniería, justo a tiempo, excelencia, liderazgo, desarrollo organizacional, etc., en las que reiteradamente se hace referencia a la ruptura de paradigmas y modelos pasados para entrar a una vida en rosa plena de éxitos.

Este capítulo tiene como propósito aclarar en términos amplios el papel y alcance de las propuestas que hacen énfasis en el mejoramiento operativo, además de mencionar los principales factores que se ven involucrados.

Los puntos que para tal fin se tratan son los siguientes:

Efectividad externa vs efectividad interna: Cuándo pensar en la excelencia operativa y cuándo buscar una mejor posición competitiva.

La efectividad externa o fortaleza estratégica está dada por el grado en que lo que se hace corresponde a los requerimientos u oportunidades que ofrece el medio en que se desenvuelve la organización, mientras que la efectividad interna o fortaleza operativa está relacionada con la capacidad para hacer bien lo que se propone.

Con cierta frecuencia se habla de la supremacía de una u otra forma de efectividad, por ejemplo se argumenta que es más importante hacer lo que se debe hacer, que hacer bien lo que no se necesita, en tanto que del otro lado se plantea que no es posible avanzar cuando se arrastran problemas operativos.

Vistas en forma aislada ambas posiciones carecen de sentido, ya que el éxito demanda tanto estrategias claras como operaciones eficaces, en realidad tal disyuntiva tiene un carácter situacional que lleva a cuatro posibles casos.

Maniobras estratégicas: Se intenta ampliar el horizonte o redefinir la dirección en momentos de cambio o cuando existe algún desajuste con el medio, suponiendo para ello que la base operativa es adecuada y puede seguir a la estrategia.

Maniobras estratégicas: Se intenta ampliar el horizonte o redefinir la dirección en momentos de cambio o cuando existe algún desajuste con el medio, suponiendo para ello que la base operativa es adecuada y puede seguir a la estrategia.

Maniobras operativas: Se aplican cuando se estima que la dirección es correcta, pero que hay que superar dificultades internas que afectan a la calidad, servicio, tiempo de ciclo, costos o productividad, para lo que se recurre a los enfoques cuyo eje son los procesos.

Viraje total: Son múltiples las empresas en las que para sobrevivir o revertir su declinación se requiere de un drástico ajuste estratégico y operativo, en donde con frecuencia el tiempo es un recurso limitado.

Caza de mejoras: Aún cuando la dirección y las operaciones sean correctas, siempre habrá un espacio para mejoras que conduzcan a fortalecer la posición en el mercado o para introducir mejoras en las operaciones.

El buen desempeño de la empresa no sólo depende del tino de la estrategia o de la efectividad de sus operaciones, dado que deben estar soportados por una estructura apropiada y ser reforzados por un liderazgo, capacidades y actitudes también acordes.

Estas ideas pueden ser representadas de una manera clara y ordenada apoyándose en el modelo de las 7S´s de la firma consultora Mckinsey, el cual debe su nombre a que las variables que incluye empiezan en inglés con la letra S.

Estructura: Forma en que se divide y coordinan los trabajos, así como el grado de delegación de la autoridad y responsabilidad.

Estrategia: Plan o curso de acción en respuesta o como anticipación al ambiente de la organización.

Sistemas: Procedimientos formales e informales que hacen que la organización funcione día a día (compras, presupuestación, manufactura, ventas, etc.)

Estilo: Patrón de comportamiento y mando del personal directivo (autoritario, consultivo, etc.)

Gente: Se adopta el termino de staff para forzar la aliteración, ya que esta variable no se relaciona con él área directiva, sino que trata sobre el perfil del personal operativo en cuanto a sus aptitudes, actitudes y formas de relación.

Valores compartidos: Propósito amplios y valores aorganizacionales que guían el desarrollo de la organización y que no necesariamente están escritos.

Habilidades: Aquellas cosas que la organización y su gente hacen particularmente bien y que establecen su capacidad distintiva.

Las variables del modelo de las 7 S¨s tienen un buen mapeo con los puntos que regularmente se tocan en la literatura en busca de un desempeño superior, por lo que son útiles para describir las corrientes en boga que cuestionan las formas pasadas para casi volver de cabeza a las organizaciones.

Así, las firmas convencionales se caracterizan con expresiones como las siguientes: planeación rígida e irreal, verticalistas, procesos burocráticos y sobrecontrolados, autoritarias (el directivo dice, el trabajador hace), individualistas, centradas en metas cuantitativas y orientadas al eficientismo.

Proponiendo en su lugar un cambio cuyos ejes son la flexibilidad y una cultura participativa, un mayor oportunismo, estructuras descentralizadas, comunicaciones horizontales, grupos autodirigidos, libertad para ejercer iniciativas, liderazgo consultivo y motivador, lealtad, unidad, orientación al cliente, etc.

De esta manera se deja sentir un clima cálido y de reto con el que es difícil reñir, sobre todo cuando se pone en contra de las formas frías y mecanicistas del pasado.

Pero aún la medicina correcta en exceso es destructiva.

Por ejemplo, es fácil anticipar que una empresa que adopta un oportunismo extremo puede terminar como una hoja al viento que se pierde fuerza y dirección; o, en otro caso, que la carencia de un voto superior en el momento necesario puede traer consigo un continuo desgaste en discusiones y negociaciones.

El sentir es que tan peligroso es uno de los extremos como su opuesto, además de que no se ve cómo pasar de una situación de caos al mundo en rosa que se sugiere.

El caos, puesto en términos dramáticos, corresponde a aquellos casos en los que aparecen manifestaciones como las siguientes: Los departamentos operan como feudos, carencias de comunicación, procedimientos absurdos, relaciones conflictivas, directivos incompetentes, ausencia de espíritu, etc., redundando en una mala calidad, baja productividad, retraso y pérdidas, para lo cual se antoja que un primer paso sería de ajuste, orden y control más que uno de dulzura.