FI - UNAM

 



LA GRAN ESTRATEGIA



2.1. Funciones de la visión - misión

Con el concepto de fin (objetivos, metas, visión, misión, etc.) da sentido y justificación a la acción, dando fe de su racionalidad; de acuerdo con esto los fines cumplen varias funciones de carácter instrumental:

Orientar la acción y valorar avances,

Favorecer la coordinación y regulación

Servir de base para elegir entre opciones, etc.

Dado que la visión - misión expresa en forma amplia los fines de la organización, sus funciones instrumentales se extienden al servir también como marco de referencia para idear y valorar las opciones estratégicas consideradas en otros niveles de análisis (estrategia competitiva, directiva, operativa, etc.)

Además, como la visión es la expresión de aquello que se quisiera crear, contiene una mezcla de valores, intereses y aspiraciones que la convierten en un reto vital, una imagen en la cabeza que pasa a ser una fuerza en el corazón de gran poder.

De acuerdo con lo anterior y bajo la premisa de que a la gente le gusta estar conectada en una tarea importante, se le agregan a la visión - misión funciones tan interesantes como las siguientes:

Fuente de motivación e inspiración

Elemento de reto, chispa y coraje

Tema unificante que estimula el trabajo grupal

Marco que brinda un sentido de logro.

Así, la visión - misión representa un compromiso subjetivo que se desplaza desde el futuro para verse inserto en una casualidad mecánica, pasando de punto culminante a motor del cambio, con lo que la acción se explica no por lo que la provoca sino por lo que se busca provocar.

2.2. Imagen objetivo

Para dar una mejor idea de las nociones visión y misión, pensamos que por un momento nos damos la oportunidad de abrir la ventana del tiempo para definir qué se quiere que sea la organización en el futuro.

El resultado que cabe esperar es una imagen de bienaventuranza, que en principio puede parecer utópico, pero que toma sentido a partir del siguiente razonamiento:

Si nuestras acciones tienen un efecto sobre el futuro, es posible planear no solo para adaptarnos mejor a las nuevas circunstancias, sino ante todo, con la intención de lograr efectos deseados.

La función de esta imagen es, entonces, la de servir de fuente de información e inspiración para idear y proyectar los cursos de acción que nos permitan acercarnos a lo deseado tanto como sea posible.

Así, el futuro es concebido no sólo como resultado de las condiciones del presente y tendencias del pasado, sino también como objeto de diseño y por tanto elegible dentro de cierto rango.

Esta orientación le da a la planeación un carácter innovador y altamente creativo, en la que más que la técnica o la exactitud domina un espíritu reflexivo, enérgico e imaginativo para definir hacia dónde cambiar y cómo lograrlo, que son dos de los ingredientes activos más importantes del pensamiento estratégico.

Tales planteamientos pueden ser estructurales en un proceso de tres frases: trazar la imagen objetivo, idear los medios de acción y la puesta en práctica de lo que se propone, procedimientos que en primera instancia no parece ofrecer dificultades, pero que en realidad representa un severo reto.

El peligro y el consecuente desprestigio, están tan cerca y es tan cierto que el puro hecho de ver hacia delante con un ánimo optimista se recibe socialmente con una buena dosis de escepticismo.

De hecho, los mismos términos de visión, misión e ideal son objeto de una doble interpretaciones que refleja esta situación.

Esto se explica porque con frecuencia los intentos que se hacen sólo quedan en una colección de frases amables o declaraciones magnificentes, carentes de sustento y contenido, que las más de las veces no comprometen a nada ni a nadie y que por lo tanto son inútiles para impulsar el cambio.

El rigor poético y los aires de grandiosidad, tomados por si solos irremediablemente quedan en el terreno de lo inocuo o lo ridículo, aunque, por supuesto, siempre habrá mentes simples e ingenuas que se sientan conmovidas por esta clase de logros.

Pese a la claridad de estas advertencias, no es extraño que la visión y la misión se manejan como una especie de vitamínicos, que a través de charlas y carteles se trata de inyectar a los miembros de la organización para estimular todo tipo de energía, que al carecer de practicidad hacen que todo termine en simples cursilerías.

Por tanto, para trazar la imagen objetivo se requiere de algo más que buenas intenciones.

2.3. Fases para llevar a cabo la meta objetivo

Si bien es fácil quedar atraído por la idea de ver al futuro en forma ambiciosa y creativa como punto de partida para impulsar el cambio, también es fácil aceptar que la pérdida de contacto que existe con las necesidades y propósitos utópicos. Estas posiciones opuestas representan las dos caras de una misma moneda, sin que existan reglas que eliminen los peligros correspondientes, aunque si pueden ofrecerse algunos lineamientos que permitan cargar los resultados de lado positivo.

Estos lineamientos se estructuran en cuatro partes: las dos primeras dirigidas al desarrollo de la imagen objetivo y las otras dos a ver cómo se llevan a la práctica esas ideas, que en su conjunto permiten dar la forma a la gran estrategia.

Diseño de la imagen objetivo

FORMULACIÓN DE LA VISIÓN

DESARROLLO DE LA MISIÓN

ENLACE CON LA PRÁCTICA

 

 

CONEXIÓN DE LOS COMO

DISEMINACIÓN DE LA IMAGEN OBJETIVO

Qué hacer para definir los trazos más significativos de aquellos a lo que se aspira.

De qué manera traducir esas ideas generales en un conjunto de objetivos y retos más preciosos.

Las intenciones de cambio carecen de valor si no están respaldadas  por programas y proyectos concretos de acción.

Uno de los más grandes desafíos consiste en llevar las ideas de cambio a los distintos niveles de la organización, así como a las mentes y corazones de quienes se requiere su apoyo.

Qué hacer para definir los trazos más significativos de aquellos a lo que se aspira.

De qué manera traducir esas ideas generales en un conjunto de objetivos y retos más preciosos.

Las intenciones de cambio carecen de valor si no están respaldadas por programas y proyectos concretos de acción.

Uno de los más grandes desafíos consiste en llevar las ideas de cambio a los distintos niveles de la organización, así como a las mentes y corazones de quienes se requiere su apoyo.

2.4. Formulación de la visión

Sin duda, los principales ingredientes para producir una imagen atractiva del futuro es la necesidad de triunfo para dejar atrás conformismo y una gran capacidad imaginativa o chispa para cristalizar esta inquietud.

Pero cualquier imagen tendrá un valor reducido si no hay en ella un cierto grado de oportunismo o si está fuera del alcance de la organización, por lo que en la formulación de la visión deben confluir tres clases de pensamientos: qué se quiere, qué se espera y qué es posible hacer.

Algunas interrogantes que pueden servir de estímulo para echar a volar la imaginación son del siguiente tipo:

¿A qué se aspira?

¿Qué hará única a la organización?

¿Qué distinguirá al producto?

¿Qué contribución especial se hará al cliente?

¿Qué proyecto o qué cambio se consideraría especialmente bueno?

Por este medio se esperaría contar con una primera idea, para ir armando una imagen mejor y más completa que constituye la visión de la organización.

Esta visión puede ser tan precisa como un proyecto o llegar a ser un tanto vaga como un sueño, lo que no debe ser motivo de preocupación, ya que la visión no radica en los detalles, sino en su capacidad para importar valores desde el futuro y para dejar ver nuevos arreglos, con lo que se reta y estimula al cambio.

Por tanto, los criterios para juzgar la visión se deben centrar en lo siguiente:

* ¿Es atractiva? ¿Va con los tiempos? ¿Parece logararle?

2.5. Desarrollo de la misión

Una vez que se tiene la imagen de aquello a lo que se aspira, la tarea que sigue es el desarrollo de la misión, que consiste en traducir esa imagen a un conjunto de objetivos y retos específicos para un plazo determinado (3 a 5 años).

Un esquema típico de la misión contempla de ¿Qué se parte?, ¿Que se pretende alcanzar? y ¿Cuál es el principal reto? u obstáculo que supone el pasar de uno a otro lado, en donde se cubre los siguientes renglones:

Productos

Segmentos del mercado

Alcance geográfico

Base competitiva (en qué se funda la capacidad competitiva: costos, calidad, servicio, tecnología, etc.)

En este esquema pueden variar los plazos o adicionarse otros renglones que se consideran fundamentalmente de acuerdo con la visión, como el de instalaciones, equipo, personal, integración vertical, tecnología o diversificación.

A lo anterior con frecuencia se agregan algunas metas relacionadas con los resultados de la empresa (ej. Utilidad, rentabilidad, penetración, crecimiento, etc.).

Sobre esta serie de posibilidades, hay que advertir que sólo tiene un carácter indicativo y que no hay que sobrecargar la misión con aspectos que no tengan un interés mayor.

2.6. Cómo cumplir con esos propósitos

Al proyectar la mente en que es lo que se quiere que sea la organización para el futuro, se ha dejado de lado lo correspondiente a los medios, por lo que ahora se exige un inteligente esfuerzo para idear cómo se ha de dar cumplimiento a esos propósitos, ya que en caso contrario se corre el peligro de que todo quede reducido a buenas intenciones.

Entre las distintas acciones no sólo se deben considerar aquellas que se dirigen directamente al cumplimiento de los objetivos propuestos, sino también aquellas que permitan superar los obstáculos previstos o bien, que permitan crear las condiciones apropiadas para el buen cumplimiento de los propósitos.

La visión y su expresión en la misión se deberá de construir un conjunto de programas y proyectos, bien coordinados que luego servirá de base para integrar el presupuesto anual de operaciones y para valorar los avances que se vayan obteniendo.

2.7. Difusión de la imagen objetivos

La visión requiere que sea compartida para él éxito de la gran estrategia, ya que es necesario alcanzar la aceptación y lucha de los distintos miembros de la organización, de manera que la visión llama no sólo a soñar, sino a hacer que otros vean y compartan los mismos sueños.

Para que se de lo anterior la participación, la comunicación y la motivación como medios para reunir los roles e intereses personales con los propósitos institucionales. A continuación se presentan algunos puntos que juegan un papel clave en la diseminación de la imagen objetivo:

1. La expresión de la visión y la misión debe ser simple y directa, limitando los adornos.

2. Uso de símbolos, metáforas o gritos de guerra, que le dan a lo que se expresa un carácter impactante y emotivo.

3. Hay que traducir la imagen objetivo hacia los distintos niveles y áreas de la organización, además de que debe quedar claro qué se ofrece

4. La comunicación y la repetición son fundamentales para enraizar las ideas.

5. De manera especial los directivos y gerentes deben buscar cómo darle vida en la práctica diaria a estos enunciados, además de vigilar que exista congruencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Por último, cabe advertir que mientras por una parte es lenta la fabricación de un consenso también es muy fácil de descubrir al caer en errores.